Juice Jacking, que no te roben al cargar tu móvil en un puerto USB

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Juice Jacking, que no te roben al cargar tu móvil en un puerto USB

Hace solo unos días os hablamos del formjacking. Una técnica usada por los ciberdelincuentes para conseguir los datos de las tarjetas bancarias de los usuarios que compran a través de internet. Para ello, como recordarás, secuestran comercios electrónicos mediante código malicioso, de manera que esa información confidencial viaja hasta sus servidores. También os explicamos cómo podíais protegeros frente a ella. Al menos en la medida de lo posible. Sin embargo, hay muchísimos otros métodos de sustracción de información privada en la red.

Como el juice jacking. Aunque tenga nombre de zumito fresco vegano, se trata de uno de los métodos de hackeo de móviles más extendidos actualmente. Y es que, durante los últimos años, con ese crecimiento tan descomunal del uso del teléfono móvil que estamos viviendo, muchos ciberdelincuentes están concentrando sus esfuerzos y sus recursos en atacarnos a través de este dispositivo. Después de todo, y por falta de conciencia, no dedicamos la misma atención al smartphone que al ordenador en cuestión de seguridad. Y eso es un tremendo error.

 

¿Qué es el Juice Jacking?

Como decíamos, la tasa de utilización del teléfono móvil no ha parado de crecer en los últimos tiempos. Ya no lo usamos solo para comunicarnos con nuestros contactos. También publicamos contenido a través de él, ligamos a través de él, vemos películas y series a través de él, e incluso compramos toda clase de productos con él. Pero esto tiene una desventaja: agotamos las baterías mucho más rápidamente. En consecuencia, ha crecido bastante la dependencia que tenemos de los cargadores. Y ahí, justo ahí, es donde tiene origen el juice jacking.

¿Cómo? ¿En los cargadores? No exactamente. ¿Alguna vez habéis visto uno de esos puntos de carga para móviles que hay en los espacios públicos? Seguro que sí. Seguro que incluso, una o más veces, has enchufado tu cargador y tu móvil a uno de ellos para arañar unos cuantos puntitos de batería. Están en el metro, en centros comerciales o en aeropuertos, entre muchos otros lugares. Los ciberdelincuentes saben que los usamos. Y los utilizan como vehículo para llevar a cabo el robo de datos privados.

Después de todo, estos cables USB son también responsables de la transferencia de datos entre dispositivos. Por eso, y tras hackear uno de estos puertos, el ciberdelincuente podría grabar todo cuanto miramos o escribimos. También descargar software malicioso en nuestro dispositivo que les permita realizar un seguimiento constante de nuestra actividad en el smartphone incluso tras desenchufarlo del punto de carga. Fotografías, vídeos, audios, datos personales, datos bancarios… Robos de datos que podrían hacernos muchísimo daño.

 

Consejos para que no te roben tus datos al cargar tu móvil en un USB público

Por supuesto, la posibilidad de que un punto de carga haya sido manipulado por un hacker y seamos víctima del juice jacking son pequeñas, estadísticamente hablando. Pero ocurre. Más de lo que querríamos pensar. Por eso vamos a darte unos pequeños consejos. Sabemos que, en ocasiones, resulta muy complicado estar con un móvil sin batería entre las manos. La dependencia personal y profesional existe. Pero hay alternativas.

 

Batería portátil

Llevar siempre contigo una de esas pequeñas baterías portátiles es la mejor manera posible de defenderte frente al juice jacking que practican los hackers. De este modo, podrás cargar el smartphone sin necesidad de enchufar el dispositivo en un sistema desconocido. Además, puedes utilizarla en cualquier lugar. No dependes de estar en un espacio público que tenga un punto de carga. Implica una inversión, pero a la larga sales ganando.

 

Cargador eléctrico

Otro sistema que nos permite mantener intacta la seguridad de nuestro móvil son la carga eléctrica. El problema de los puntos de carga es que son electrónicos y, por tanto, permiten la transmisión de datos digitales. Pero esto no ocurre con los tradicionales enchufes. Puedes llevar siempre contigo el cargador eléctrico oficial de tu móvil y, cuando lo necesites, buscar un enchufe de toda la vida. Son más frecuentes que los puntos de carga.

 

Aplicaciones protegidas

Por último, y si es estrictamente necesario conectar tu móvil a un punto de carga, te recomendamos no abrir ni mirar archivos especialmente delicados. Y, por supuesto, configurar el acceso a las aplicaciones mediante el uso de contraseña. Solo por si las moscas. Aunque, repetimos, la idea de cargar el teléfono móvil en punto de carga la limitaríamos a ocasiones excepcionalmente urgentes y necesarias.