¿Dónde reciclar corcho blanco o poliespan?

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¿Dónde reciclar corcho blanco o poliespan?

Hace unos meses os contamos, en otro artículo, cuáles eran los errores más comunes al reciclar. Porque sí, incluso con nuestras mejores intenciones, a veces metemos la pata. Muchas personas descubren, en un momento dado, que han estado años tirando determinado producto en el contenedor equivocado. Después de todo, y por mucho que conozcamos cada contenedor y lo que debe ir dentro, hay determinados productos híbridos, a medio camino entre dos materiales, que resulta difícil saber en qué contenedor hay que tirarlos.

Otras veces el material predominante del producto está claro, pero está contaminado por alguna otra sustancia y, por tanto, no debería ir en el contenedor que nos dice el sentido común. Un caso muy concreto lo encontramos en las radiografías. Están compuestas principalmente de plástico, pero también contienen pequeñas cantidades de metales que obligan a un reciclado especial. Otros productos muy confusos son las servilletas utilizadas, los vasos de café o el papel de aluminio. Pero no vamos a repetirte lo que ya sabes.

En este caso, vamos a hablarte del corcho blanco o poliespan. ¿No sabes lo que es? ¿Sabes lo que es, pero no de qué está compuesto? ¿Quieres saber en qué contenedor hay que tirarlo? Te contamos todo a continuación.

 

¿Qué es el corcho blanco o poliespan?

Comencemos por lo básico: ¿qué es el corcho blanco? También conocido como poliespan, poliestireno expandido o porexpán, se trata de un material de plástico espumado derivado del poliestireno. Este último es un polímero termoplástico. Se utiliza, principalmente, en la fabricación de envases, embalajes, aditamientos de construcción e incluso tablas de surf. En otras palabras: está bastante presente en nuestra vida diaria, aunque no seamos muy conscientes de ello y, sobre todo, lo reciclemos de la manera equivocada.

El por qué es tan utilizado tiene muchas razones. En primer lugar, y por encima de todo, el corcho blanco goza de unos altísimos niveles de higiene. No se pudre, no se enmohece y tampoco se descomponen. Esto es debido a que no constituye sustrato nutritivo para ningún tipo de microorganismos. Por otro lado, también es un material muy ligero, ideal por tanto para envases. También es muy resistente a la humedad y, para terminar, también es un material con una gran capacidad de absorción.

Esto último provoca que sea muy utilizado también para salvaguardar electrodomésticos y productos delicados. Su gran desventaja, no obstante, son que resulta fácilmente inflamable. Ahora vamos a explicarte cómo reciclar el corcho blanco. Después de todo, cuidar del planeta es tarea de todos.

 

A qué contenedor debemos tirarlo

El hecho de que el poliespan no se descomponga es una ventaja comercial, pero también una desventaja cuando hablamos del medioambiente. Por esta razón, reciclarnos correctamente es importantísimo. Porque sí, el corcho blanco es absolutamente reciclable y reutilizable. De hecho, las plantas especializadas realizan un tratamiento que genera nueva materia prima para fabricar nuevos productos. Nuevos envases, nuevos aditamientos para la construcción, nuevos embalajes… Un ciclo sostenible que nos permita disfrutar de sus ventas sin contaminar.

La pregunta es: ¿dónde tirar el corcho blanco? ¿En el contenedor verde? ¿En el contenedor azul? ¿O en otro tipo de contenedor especial? No, el lugar al que debes tirar el porexpán una vez has terminado de usarlo es siempre el contenedor amarillo. Ese es el contenedor específico para los plásticos, las latas y los briks de leches o zumos. Si no tienes el cubo en casa, en las ciudades existen siempre contenedores municipales amarillos donde tirar el corcho blanco.

Ahora que ya sabes dónde reciclar el corcho blanco, puedes tachar un error de reciclaje de tu lista. Seguiremos hablándote de otros materiales cuyo reciclaje levanta polémica para que puedas realizar un reciclado eficiente y responsables de verdad. Nos vemos en el próximo capítulo.