Consecuencias de no reciclar el móvil

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Consecuencias de no reciclar el móvil

Los móviles se han convertido en auténticos protagonistas de nuestras vidas. Es prácticamente imposible hallar un escenario donde no estén presentes. Y, además, son productos con una tasa muy elevada de renovación. Esto es: nuestro mundo se encuentra constantemente fabricando teléfonos móviles. Pasamos de uno a otro con una enorme facilidad. ¿Pero qué ocurre con los teléfonos móviles antiguos? Por desgracia, una buena parte de ellos acaban en los vertederos, en lugar de hacerlo en plantas de reciclaje donde sacar partido de sus materias primas.

Las consecuencias son graves. En primer lugar, porque aproximadamente la mitad del teléfono móvil es plástico. Un material que puede tardar entre 100 y 1.000 años en biodegradarse. Y, en segundo lugar, porque los móviles, como el resto de la basura electrónica, contiene buenas cantidades de vidrio, cobre, litio, cadmio, plata, estaño, oro o hierro, entre otros materiales. Por desgracia, muchos de estos son altamente contaminantes. Para nuestro planeta y sus ecosistemas, para los animales que los habitan y, sí, también para los seres humanos.

 

Reciclaje de móviles viejos

Debido a todo eso, reciclar el móvil no debería ser una cuestión optativa. Si queremos proteger nuestro mundo, estamos obligados a emplear una pizquita de nuestro tiempo en intentar que no acabe abandonado en la basura. Y para eso contamos con varias opciones. La primera de ellas es el reciclaje solidario. Es decir, donarlo a alguna oenegé para que personas con menos recursos económicos puedan disponer de uno. La segunda, reciclarlo por dinero mediante su venta a empresas dedicadas a la gestión de residuos o a tiendas de segunda mano.

Y, la tercera, depositarlo en uno de los puntos limpio de nuestra ciudad. Desde ahí, un camión lo transportará a una planta de reciclaje, donde serán separados los diferentes materiales. El plástico, por un lado. El vidrio por el otro. Y cada uno de los metales pesados por otro. De esta manera, podrán reutilizarse para desarrollar toda clase de nuevos productos. Piensa que, por ejemplo, con diez kilogramos de móviles reciclados puede fabricarse un anillo de oro. Para la minería, eso implica tratar aproximadamente diez toneladas de roca. Mucho mejor, ¿no?

 

Reciclar batería móvil

En muchas ocasiones, nuestros móviles funcionan perfectamente, pero comienza a fallarles la batería. Sin duda, es uno de los elementos de los smartphone más susceptibles de avería, como todos hemos experimentado más de una vez. En esas ocasiones, suele llegar un punto en que nos queda más remedio que comprarnos una batería nueva para sustituir a la batería defectuosa. Hasta ahí todo bien. Mucho mejor que comprar un nuevo móvil. Sin embargo, surge una nueva pregunta: ¿qué hacer con la vieja batería de nuestro teléfono usado?

La respuesta, una vez más, es reciclarla. Las baterías de los teléfonos móviles contienen, entre otros elementos, litio, níquel, cadmio e hidruros metálicos. Se trata de elementos muy tóxicos y contaminantes que no deberían acabar sus días en los vertederos o en la naturaleza. No solo por el medio ambiente y los animales. También por nuestra propia salud. Después de todo, esos mismos elementos acaban integrándose en la tierra y el agua y, por tanto, en la cadena alimenticia. Por todo ello, reciclar la batería del móvil es fundamental en todos los casos.

 

Empresa de destrucción y reciclaje electrónico

Además, y antes del propio reciclaje, conviene en muchas ocasiones proceder a la destrucción de los dispositivos electrónicos. Y los móviles antiguos no son una excepción. ¿La razón? Los archivos eliminados de los mismos, aunque nos parezcan irrecuperables, no siempre lo son. Que nuestros móviles antiguos caigan en las manos de alguien capaz de recuperarlos pone en peligro nuestra privacidad y seguridad. En ese sentido, nuestra empresa destruye definitivamente los móviles y envía posteriormente los restos a las playas de reciclaje.