Las claves del transporte de residuos

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Las claves del transporte de residuos

La inmensa mayoría de las empresas generan residuos en el ejercicio de sus funciones. Aunque normalmente lo asociemos únicamente con sustancias tóxicas muy peligrosas, lo cierto es que existen muchos tipos de residuos, tal y como ya os contamos en otro de nuestros artículos. La gestión de estos residuos, tanto en el caso de residuos no peligrosos como de residuos peligros, es fundamental para la empresa. Especialmente en el caso de los segundos. Y eso incluye su clasificación, su utilización, su tratamiento, su destrucción y, por supuesto, su transporte.

No en vano, el transporte de residuos es una de las piezas claves de los procesos de reciclaje. Procesos que, en los últimos años, se han convertido afortunadamente en una necesidad ética para las organizaciones. Tanto por la conciencia de los directivos como, especialmente, por la conciencia de los consumidores en relación con el medioambiente. Exigen empresas ecológicas, y la transformación de las mismas es una respuesta. En ese sentido, la implementación de un traslado de residuos ecológico resulta del todo imprescindible.

Aunque no solo por cuestiones mercantiles. También, y sobre todo, por cuestiones legales. El transporte de los residuos es un procedimiento contemplado en nuestra legislación. Concretamente en los artículos 25 y 26 de la Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados. Es esta misma ley la que diferencia entre residuos no peligrosos y residuos peligrosos. Y lo hace definiendo diferentes normas en función de cada uno de ellos. Además, también establece diferentes parámetros en dicho transporte en función de si los residuos serán eliminados o reciclados. Por desgracia, no siempre es posible.

 

Transporte de residuos no peligrosos

Una de las claves del transporte de residuos es que, aunque se trata del transporte de residuos no peligrosos, la citada ley obliga a las empresas a la contratación de una empresa especializada en dicha función. No importa si el transporte se realiza por carretera o por cualquier otro transporte: no puede realizarlo la propia empresa. Además, y esta es otra de las claves, la empresa contratada deberá solicitar esta acción de transporte con, como mínimo, una antelación de diez días al organismo pertinente de la Comunidad Autónomo a la que pertenezca.

Por otro lado, otra de las claves de este transporte es que la empresa de transporte de residuos sólidos tendrá que utilizar vehículos adaptados a cada tipo de sustancia. En ese sentido, existen numerosas alternativas. Desde camiones portacontenedores hasta camiones cisterna, pasando por camiones compactadores, camiones tráiler, camiones con gancho, prensas verticales o autocompactadores. Por último, las empresas deben contar con profesionales cualificados mediante formación para realizar una tarea de estas características. Una cuestión muy lógica.

 

Transporte de residuos peligrosos

En cuanto al transporte de residuos peligrosos, encontramos que el real decreto 180/2015 del 13 de marzo exige que los contratos entre las empresas y las empresas de transporte de residuos contemplen las siguientes informaciones: cantidad estimada de residuos que serán transportados, tipología de los mismos en base a todos los códigos LER (Lista Europa de Residuos), la frecuencia estimada de dichos transportes, y los procedimientos de tratamiento que serán aplicados a los residuos una vez traslados al lugar de destino.

Esos procedimientos pueden estar relacionados con la eliminación, en lo cual mediará una empresa destructora de residuos. O con el reciclaje, en lo cual mediará una empresa de reciclaje. Sea como sea, el transporte de estos residuos debe realizarse con la máxima profesionalidad. Y es que hablamos de productos muy contaminantes que pueden comprometer la salud del medioambiente, de los animales e incluso de las personas. Es responsabilidad de todas las empresas estar a la altura del desafío, contratar empresas certificadas y no generar daños en el ejercicio de sus funciones.